Honrando a los Dioses, por Diana L. Paxson. Originalmente publicado en Idunna 20, 1993. Traducción: AnswulfsVeiztu hvé rista skal,
La palabra “worship” (culto, reverencia, adoración) viene del antiguo inglés “weordhscipe” significando honrar o dar dignidad a algo. La adoración de los dioses puede implicar honrarlos con oraciones y elogios, y complacerlos con dignas ofrendas. Para honrar a los dioses del Norte hoy en día, debemos ir más allá de los significados que otras religiones han dado al que aquellas palabras tenían en sus origenes, y reinterpretarlas en un sentido que estará en armonía con la práctica de antaño y que satisfaga las necesidades modernas. Si nosotros deseamos disfrutar de la presencia y amistad de los dioses, debemos saber cómo darles lo que ellos quieren de nosotros y cómo pedirles lo que nosotros necesitamos.
Oración
Oración se refiere a las palabras y actos involucrados en la comunicación con los dioses. La información disponible parece sugerir que las antiguas gentes germánicas se dirigieron a sus dioses en una variedad de formas. Ejemplos supervivientes incluyen la oración de Sigrdrifa, oraciones skáldicas a Thor, oraciones incorporadas en encantamientos anglosajones y la oración del mercader rus reportada por Ibn Fadlan (citada por Tryckare, p.138)
Quizás las más hermosas son las palabras con las cuales una nuevamente despierta valkyria Sigrdrifa (Brunhild) saluda a Sigurd:
Hail a la Noche y a su hermana!
Con ojos benignos dadnos victoria
a los dos que sentados estamos!
Hail a los Asir! Hail a las Asinjur!
Hail a la fértil Tierra!
Palabra y saber dadnos por siempre,
excelsos, y manos que sanen!"
Tú destrozaste los miembros de Leikn/ tú golpeaste fuertemente a Ðrivaldi/ tú derribaste a Starkaðr/ tú pisoteaste a Gjalp, muerto bajo tus pies.
Un moderno ejemplo es:
(Resumen del mito, como por ejemplo el encadenamiento del lobo Fenrir por los dioses)
(Exposición de la acción, tomada en términos tales de poder aplicar tanto al problema mítico como a la dificultad presente, como por ejemplo, las fuerzas de conflicto y destrucción, en forma de afirmación: “La cadena está segura, y Fenrir encadenado!”)
Hay también evidencia para la oración en la forma de una simple petición. Cuando el mercader rus trajo sus ofrendas a los pilares de la deidad (god-posts), él dijo:
Una línea en el Sólarljodh (41), establece "henni ek laut hinnsta sinni, ægis-heimi í", “yo me incliné a ella (el sol) por última vez en este mundo”, queriendo decir que fue el último día de la vida del hablante, lo que es aún más indicativo. “Someterse a la sentencia del cielo”, por consiguiente no necesariamente es una expresión ni de fatalismo nórdico ni de influencia cristiana, sino que podría ser una referencia a un ritual diario de alineación con las fuerzas que gobiernan el destino de todos los seres, representadas por el viaje diario del sol.
Oración y alabanza, ya sean pronunciadas erguidas o inclinadas, son sólo una parte del culto heathen. La práctica más antigua fue la de dar regalos a los dioses, en forma de comida- blotan, esparcir sangre, siendo este verbo quien precedió a las palabras, tomadas en préstamo “ofrenda” y “sacrificio”. A pesar de los origenes sangrientos, aparentemente llegó a incluir todo tipo de ofrendas, siendo eventualmente análogo a “bendición” (presumiblemente a partir de la práctica de aspersión de los participantes del culto con la sangre del sacrificio) Entre otras palabras usadas en gótico para una ofrenda está sáudhs referida a lo “hirviente” o cocción del animal sacrificado que los participantes del culto compartirían en festín.
Ciertas fiestas y ofrendas fueron celebradas en los festivales anuales que marcaban los puntos de cambio de las estaciones, para señalar grandes ocasiones, como bodas, funerales de reyes, o ganar el favor de los dioses para empresas planeadas o para aplacarlos en tiempos de desastre. En esos tiempos los sacrificios podían incluír hombres (aunque estos, presumiblemente, no fueron comidos) y en estaciones desastrosas, incluso el rey podía ser sacrificado. Sólo animales saludables y perfectos podían ser ofrendados, enjaezados con flores y hierbas aromáticas. El jabalí fue especialmente sagrado para los Vanir, los caballos parecen haber sido el más valioso sacrificio, y es posible que su carne sólo fuese comida en ocasiones sagradas. Toros blancos o negros, carneros y chivos también fueron preferidos, especialmente aquellos que nunca hubiesen sido usados para la labor. Es una especulación mía que la liebre fue consagrada a Eostara y comida sólo en su festival.
Las ofrendas fueron también hechas por individuos con propósitos específicos, tales como un viaje próspero o victoria en la batalla. De acuerdo a Ibn Fadlan, los mercaderes rus ofrendaban pan, carne, cebollas, leche y alguno de los licores locales a sus dioses en el camino al mercado, y sacrificaban animales en el camino de retorno a casa si su comercio había sido exitoso. Con unas pocas excepciones, tal como el jabalí del tiempo de Yule todavía es celebrado en imágenes de mazapan en Escandinavia y en el villancico inglés Cabeza de jabalí, los antiguos sacrificios de sangre fueron suprimidos bajo el cristianismo. De cualquier modo, las ofrendas menos ofensivas de ramas frondosas, guirnaldas de flores y ruedas de granos continuaron siendo hechas, y el beber la cerveza de memoria, el minnis-öl, o sumbel sobrevive hasta hoy día en la costumbre de brindar en los banquetes. Incluso cuando las ofrendas a los antiguos dioses fueron olvidadas, el pueblo continuó derramando alcohol, leche o pan para los espíritus de la casa. Uno ve una supervivencia de esta costumbre en la leche y galletas que son dejadas para Santa Claus.
Naturalmente basta con la pequeña evidencia que tenemos para asegurar que la antigua praxis religiosa tendía a enfocarse más sobre lo público y comunitario que sobre el culto individual. De hecho, considerando cuántos de aquellos que siguen el Camino del Norte se ven forzados por las circunstancias a practicar como solitarios, una discusión acerca del trabajo espiritual en solitario es a la vez útil y necesaria. Incluso aquellos que participan con regularidad en un culto grupal encontrarán enriquecida su experiencia y sus habilidades incrementadas por un trabajo solitario regular.
Especialmente en el primer caso, es útil crear un foco físico para el culto en la forma de imágenes y altares. Disponer un altar es sencillamente suficiente, de hecho parece ser una respuesta instintiva y las personas a veces se sorprenden al darse cuenta qué es lo que ellos han hecho. Para los antiguos, los pilares y el fogón fueron sagrados dentro del hogar. Puertas afueras, ellos construían altares de piedras apiladas, establecían arboledas sagradas o construían “halls” para los dioses. Hoy en día, una roca puede ser emplazada dentro de la chimenea o estufa para hacer un hogar para el espíritu de la casa, y un monton de piedras (“cairn”) o a una piedra solitaria pueden ser puestas en el jardín para realizar ofrendas.
De cualquier manera la mejor ayuda para desarrollar el contacto con los dioses es un altar personal. Este no necesita ser muy elaborado- un sitio limpio dentro del dormitorio a salvo de la interferencia de niños pequeños o animales es un buen lugar para empezar (advertencia: así como tú trabajes con más deidades, los altares pueden proliferar, hasta que tu dormitorio comience a lucir como un hof). Si el altar está dedicado sólo a una deidad, cúbrelo con un género del color que te parezca más apropiado (por ejemplo, azul oscuro para Odin, rojo para Tyr, o un tono tierra para alguno de los Vanir). De manera distinta, un trozo de lino de color blanco o natural estaría bien. Imágenes de los dioses pueden ser fotocopiadas de libros o revistas, o tú puedes hacer una miniatura del pilar de un dios (god-post) tallando un palo y parándolo en un recipiente con arena. Para los más artisticos, reproducciones de antiguos figurines pueden ser modelados en arcilla. Estas imagenes pueden ser cambiadas como tú trabajes con diferentes deidades.
Una vela votiva en un contenedor de vidrio es una forma segura de iluminar tu imagen. Tú puedes también disponer un pequeño recipiente o plato y copa (copas de vidrio tornasolado o pocillos de saki son convenientes) para hacer ofrendas. Quemar hierbas es tradicional para la purificación, aunque no es una ofrenda y el incienso puede ser muy útil en crear el ánimo apropiado.
Cierra tus ojos y construye un retrato mental del dios. Cuando tú puedas retener fácilmente la imagen, repite tu oración y aguarda por una respuesta. Tú puedes encontrar de ayuda preceder esta actividad de una relajación sistemática de grupos de músculos, o retardando y contando tus respiraciones. Si tú eres experimentado en “pathworking” o viajes shamánicos, imagina una puerta que conduce desde tu cuarto a través de un pasillo al Midgard que yace dentro. Usando el orden de los nueve mundos en el Yggdrassil como un mapa, busca uno donde sea más probable encontrar a tu deidad y construye una imagen de su hogar o de su templo. Pide entrar, llama al dios, y mantén tu conversación allí. Una antigua práctica fue yacer acostado y envuelto en una capa o en cuero para ciertos vajes y comunicaciones.
Con práctica regular, te será más fácil sentir la presencia de la deidad y eventualmente tú puedes encontrar que no sólo está tu dios siempre esperándote cuando tú viajas hacia adentro, sino que el tomar conciencia de su presencia viene a tí cuando tú estás en un estado de conciencia “ordinaria” , y así el culto religioso llega ser unión y camaredería. Yo creo que en los antiguos días aquellos que fueron conocidos como “amigos” de dioses especificos experimentaban la relación con los dioses de esta manera. Dicho tomar conciencia puede en ocasiones llegar a ser considerablemente potente, al punto de hacerse necesario explicarle al dios que tú necesitas ser capaz de trabajar sin distracciones y limitar la interacción a momentos apropiados. Por ejemplo, no contemples a tu dios mientras conduces un vehículo en movimiento ( a menos que, por supuesto, él sea mejor conductor que tú). Practicar la conversación con el dios en tu cabeza no es patológico, mientras que tú no lo hagas en voz alta públicamente o cuando tú supones estar haciendo otras cosas.
Los dioses también te dirán lo que ellos desean en la forma de los ornamentos del altar y de las ofrendas. Nuevamente, tu puedes encontrar necesario explicar que esos tiempos han cambiado, y situaciones como brazaletas de oro y carne fresca de caballo pueden ser difíciles de conseguir. Es razonable pedirle aun dios que desea algo, que coopere ayudandote a encontrarlo o pagarlo. En muchos sentidos, una relación activa con un dios es como una relación amorosa – seductora y embriagante. Si la relación es para perdurar, el sentido común y la cortesía son requeridos por ambas partes. Por muy auténticos que nosotros desearamos ser, y a menos que uno viva en una granja y ha amaestrado las habilidades involucradas en matar humanamente un animal, el sacrificio de sangre no es una opción para los heathen contemporáneos. De cualquier manera en adición al sumbel, las ofrendas pueden ser hechas en muchas formas. Cuando uno está realizando una fiesta (o cualquier celebración familiar) una porción debiera dejarse aparte para el espíritu de la casa ( que vive en una piedra dentro de la chimenea o de la estufa) y/ o para los dioses, primero en un plato o recipiento de ofrendas y despues en un hørg de piedras apiladas o colgado de un árbol en el jardín. En mi familia nosotros colgamos apropiadamente galletas de jenjibre modeladas, en el árbol de Yule.
Para un ritual más elaborado, ir a un área de picnic solitaria para hacer tus ofrendas. Escoge un momentio y un lugar donde tú estés razonablemente en privado (como una tarde a mitad de semana). Si tú proteges suficientemente bien el lugar, dificilmente serás molestado. Construye un hørg con piedras apiladas, pon ofrendas de carne, etc. sobre él y derrama vino rojo (como “sangre de toro”) sobre él, mientras haces tus oraciones. Si los medios de un asado están disponibles, toma un vaso y haz una mezcla con cebada, cebolla y ajo y otras hierbas, y los corazones de cualquier animales que estén disponibles. Es aconsejable cortar todos los ingredientes y en parte cocinar la cebada con anticipación. Remoja la mezcla con cerveza o vino y cuando hierva, batela, cantando runas y encantamientos, Cuando está hecho, una parte puede ser ofrendada en el hørg y el resto compartida. La experiencia puede ser sorprendentemente poderosa.
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